El mercado, con datos
El muelle de carga y la playa de maniobra
Una nave con buen muelle y sin sitio para maniobrar no sirve. Y una nave sin muelle pero con explanada se arregla. Lo que decide si un camión puede trabajar ahí no está dentro del edificio, está delante.
El muelle es una cota, no una puerta
Un muelle de carga es un desnivel: el suelo de la nave queda a la altura de la caja del camión para que la carretilla entre directa. Esa altura tiene que casar con los vehículos que de verdad te van a servir, y no todos son iguales: un tráiler, un rígido y una furgoneta piden cotas distintas. Se mide con tu transportista, no con un catálogo.
Cuando no casa, se resuelve con una rampa niveladora, que es un equipo con su mantenimiento y su revisión. Y alrededor van los complementos que la gente descubre tarde: el abrigo que sella contra la caja, los topes de goma, la calzadera que impide que el camión arranque con la carretilla dentro y la señalización.
La playa de maniobra
Es la explanada delante de los muelles. Un articulado necesita fondo suficiente para encarar en marcha atrás, y si no lo tiene, maniobra en el vial del polígono. Eso significa cortar la calle cada vez que llega un camión, discusiones con la nave de enfrente y, tarde o temprano, una llamada del ayuntamiento o de la entidad de conservación.
- ¿La explanada es tuya? Mira la nota simple. A veces es zona común del polígono y no puedes ocuparla.
- ¿Hay muelles enfrentados? Si dos naves cargan una contra la otra, el fondo útil se parte por la mitad.
- ¿Cabe un camión aparcado esperando? Un muelle sin zona de espera colapsa en cuanto llegan dos.
- El ancho del vial de acceso y los giros hasta llegar. Recórrelo en coche antes de firmar, imaginando quince metros de largo.
Lo que exige la norma de seguridad
El anexo I del Real Decreto 486/1997 se ocupa de esto. Los muelles y rampas de carga deben ser adecuados a las dimensiones de las cargas, y los muelles tienen que contar con al menos una salida, o una en cada extremo cuando sean de gran longitud y sea técnicamente posible. Además, las vías por las que circulan a la vez vehículos y personas deben permitir el paso simultáneo con separación de seguridad suficiente.
Eso, en una nave real, se traduce en una escalera al final del muelle y en un paso peatonal pintado que no cruce por delante de las puertas. Cuesta poco y es lo primero que mira una inspección.
Si la nave no tiene muelle
Se puede hacer, y hay dos caminos: excavar un foso para que el camión baje, o construir una plataforma elevada. El foso se inunda si no está bien drenado; la plataforma se come explanada. Con poco terreno delante, a veces sale más a cuenta cargar a nivel de suelo con una carretilla telescópica y olvidarse del muelle.
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