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Nave diáfana o compartimentada
Una nave diáfana parece siempre mejor: la montas a tu gusto. Pero hay compartimentaciones que no son tabiques, son sectores de incendio, y esas ni se tiran ni se abren. Saber cuál tienes delante cambia el precio.
Lo que ganas con la nave diáfana
Sin tabiques mandan los pilares. La separación entre pórticos decide cómo colocas las estanterías y por dónde pasa la carretilla, y con una nave limpia puedes replantear todo desde cero. Además, quitar lo que puso otro casi siempre cuesta más de lo que parece: escombro, retirada, reparar la solera donde estaba el tabique y rehacer luminarias y rociadores, que estaban repartidos para la distribución antigua.
Compartimentar no es tabicar
Dentro de una nave hay dos tipos de pared. La que separa un despacho del almacén se tira en una mañana. La que separa sectores de incendio es un elemento con resistencia al fuego exigida, con sus puertas certificadas y sus sellados de paso de instalaciones, y aparece en el proyecto por una razón.
La norma que lo regula cambió hace poco: el Real Decreto 164/2025, de 4 de marzo, aprobó el nuevo Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales y derogó el anterior, el Real Decreto 2267/2004. Si te enseñan un proyecto viejo, sigue siendo útil para entender la nave, pero no es la norma con la que se va a autorizar un cambio.
Lo que decide la superficie máxima de cada sector son dos cosas: la configuración del establecimiento respecto a su entorno (si la nave es exenta, si está adosada a otras, si está dentro de un edificio con más actividades) y el riesgo intrínseco de lo que haces dentro. Cambiar la actividad puede obligar a compartimentar una nave que hoy está diáfana.
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En los polígonos de naves en hilera, la pared que te separa del vecino suele ser un muro cortafuegos, no un tabique. Comprar las dos naves de al lado y abrir un hueco para unirlas no es una obra menor: es rehacer la sectorización de las dos, y hay que justificarlo con proyecto. Muchos lo hacen sin decir nada y aparece el problema el día del siniestro, cuando la aseguradora mira qué había.
Qué preguntar antes de comprar
- El proyecto de la nave y el de la actividad que hay ahora, con la sectorización dibujada.
- Los certificados de la instalación de protección contra incendios y su contrato de mantenimiento.
- Si hay rociadores. Cambian mucho lo que puedes almacenar y a qué altura.
- Si el altillo está legalizado y si computa como superficie a efectos de sector.
- Qué actividad estaba autorizada, porque el riesgo intrínseco se calculó para esa y no para la tuya.
Con eso en la mano, una nave compartimentada que ya está pensada para lo tuyo puede salir más barata que una diáfana que hay que sectorizar entera.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
Lo que está por debajo de lo que se pide en su zona
Comparamos cada anuncio con la mediana de su mismo tipo en su mismo municipio. Lo que sale por debajo, lo enseñamos aquí.
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